«Autonomatomía de un diseñador freelance». ¿Cuáles son las partes del cuerpo de un autónomo?

Hace unos años me invitaron a hablar de mi trabajo en un Pechakucha. Para el que esta palabra le suene a chino (o a japonés), se puede traducir como cháchara, conversación o cuchicheo en el idioma nipón. Esta iniciativa consiste, básicamente, en hacer una presentación de un proyecto o una idea de manera sencilla e informal con solo 20 imágenes y 20 segundos para cada una.

Como me pasa siempre que me piden hablar de lo que hago, le doy más vueltas de la cuenta. “¿Por qué iba la gente a querer escucharme hablar sobre mi propio trabajo? Que entren en mi web o mi Instagram y acabamos antes…”. En realidad, ese pensamiento solo esconde una inseguridad o cierta vergüenza que me empuja a buscar otro tema sobre el que construir la exposición y que pueda resultar más interesante, divertido o didáctico. Tanto para la audiencia como para mí mismo.

Autonomatomía de un diseñador freelance

Por aquel entones ya llevaba un tiempo trabajando por mi cuenta, así que decidí resumir lo que había aprendido en esos años y compartirlo de una manera gráfica y amena. Surgió entonces la idea de la «Autonomatomía de un diseñador freelance, con la que explicaba a modo de infografía las partes del cuerpo más importantes para un diseñador autónomo.

Muchos de los lectores de este blog son diseñadores freelance o lo serán una vez acaben sus estudios, decidan abandonar las empresas para las que trabajan o simplemente se vean obligados a ello por despido. Independientemente de si es por elección propia o no, trabajar por tu cuenta tiene sus pros y sus contras. Yo tengo que decir que hoy estoy más cómodo en esta situación que cuando presenté la idea aquella calurosa tarde del 9 de junio de 2017 en el Auditorio Eduardo Ocón de Málaga. Y es que en otros tres años se pueden aprender muchas cosas u optimizar tu productividad. Espero que os guste y que os pueda servir de ayuda.

AUTONOMATOMÍA DE UN DISEÑADOR FREELANCE

El cerebro de un diseñador freelance

01. Cerebro

Que nadie piense que el diseñador gráfico hace dibujitos. Un diseñador gráfico (al menos, uno bueno) pasa la mayor parte del tiempo pensando, analizando, investigando, conceptualizando, organizando y desgranando las necesidades del cliente para llegar a la mejor solución. Es decir, solventando problemas de comunicación. Trabajamos además con numerosos materiales dentro de nuestra disciplina: composición, color, tipografía, iconicidad, legibilidad, jerarquía de información… Y con otros tantos programas que tenemos que aprender a utilizar.

Un diseñador freelance ha de tener buena vista

02. Ojos / Vista

El trabajo del diseñador gráfico es esencialmente visual, por lo que la importancia de la vista es fundamental. Aparte, el diseñador ha de tener muy bien entrenado el ojo, saber captar y almacenar referencias visuales que puedan servirle de inspiración en el futuro. Estamos rodeados de ellas: en la ciudad, en la naturaleza, en los gestos de las personas, en el cine, en la literatura, el arte… Todo eso es muy bonito, pero hay que saber aprovechar las nuevas tecnologías y unos buenos tableros de Pinterest te facilitan muchísimo el trabajo en el orden y almacenaje de estas referencias.

El diseñador autónomo ha de saber comunicar

03. Boca

Un buen diseñador es capaz de comunicar únicamente con su trabajo, pero para un diseñador freelance resulta importantísimo el buen uso del lenguaje tanto escrito como verbal. Eres tu propio jefe, el que se reúne con los clientes y el redactor de los mails que les llegan, así como los textos de las presentaciones o las propias exposiciones orales de los mismos. La dialéctica nos ayuda a convencer y entusiasmar, del mismo modo que nos puede abrir otras puertas como la docencia o el mundo de las ponencias. No olvidemos que el lenguaje es una herramienta fundamental para el diseñador y hay que usarlo correctamente. Las faltas de ortografía no pueden tener cabida en nuestro día a día. Si tu boca habla más de un idioma, las ventajas se multiplican.

El diseñador freelance ha de saber escuchar

04. Orejas / Oído

Un diseñador tiene que saber escuchar. Escuchar al cliente, escuchar al entorno, escuchar las críticas (constructivas). La autocrítica es importantísima para mejorar y dejar a un lado egos absurdos que tan solo nos limitan como profesionales. Escuchar es aprender.

El olfato nos ayudará a prevenir meternos en proyectos problemáticos

05. Nariz / Olfato

Tanto para saber cuál es el camino correcto en la solución de un problema de comunicación, como para oler qué cliente o proyecto huele a chamusquina y por lo tanto va a ser un suplicio. Ya sea por desorganización, falta de profesionalidad u otros aspectos negativos de un cliente tóxico, en esos casos hay que presupuestar muy detalladamente y teniendo en cuenta estos factores, pues las horas de trabajo se multiplicarán.

El diseñador autónomo ha de ser capaz de echarle cara a la vida

06. Cara

Un diseñador freelance (o un autónomo en general) tiene que echarle un poco de cara a la vida. Cualquier entorno es susceptible de generar un proyecto en el que trabajar, por lo que siempre hay que ir con una tarjeta en el bolsillo. Nuestra vida ha de ser en parte un reflejo de nuestra profesión, porque al final esa parte de nosotros es nuestra propia marca. Todo suma para el autónomo. Mención especial para aquellos diseñadores e ilustradores que han buscado nuevas y originales formas de monetizar su trabajo. Es el caso de Mr. Bingo, que se gana la vida insultando a la gente por correo postal, entre otras cosas.

El reciclaje permanente es una obligación para el diseñador freelance

07. Codos

Que nadie se piense que una vez que conseguimos pagar el autónomo y vivir de nuestro propio trabajo, la etapa de estudiante se olvida para siempre. No. Un diseñador tiene que estar en constante reciclaje, aprendiendo nuevas cosas y evolucionando a la par que evoluciona nuestra sociedad y sus necesidades.

Nunca dejes de bocetar y trabajar la parte analógica

08. Manos

Con ellas trabajamos, dibujamos, bocetamos, esquematizamos… Por lo que su papel es innegable. Por otro lado, vivimos en un mundo altamente digitalizado en el que cualquier elemento tangible u orgánico se convierte de inmediato en un valor añadido. Volvamos a lo manual, a humanizar nuestros diseños. O, al menos, no nos limitemos a los papeles, materiales y acabados estándar; incrementemos el valor de nuestros proyectos trabajando también la parte táctil. Porque diseñar no es solo el resultado gráfico, sino que puede ser una experiencia mucho más completa si cuidamos también el tacto investigando sobre tipos de papel, impresión o acabados.

Contar, contar y contar... (y de vez en cuando mandar a paseo)

09. Dedos

Necesitamos nuestros dedos porque hay que saber contar ingresos y gastos, calcular presupuestos y fechas, organizar calendarios… Pero también hay veces que esos dedos nos pueden servir para mandar a paseo a alguien que pretende aprovecharse de nuestro trabajo. En definitiva, también hay que saber decir que NO, ya sea moviendo de un lado a otro el dedo índice o extendiendo gentilmente y de manera completa el dedo corazón.

Rasca si quieres encontrar algo

10. Uñas

Doble lectura. Tenemos que desterrar la expresión “Aquí no hay de dónde rascar”. Un buen diseñador freelance tiene que saber “rascar” de cualquier proyecto, por muy insulso que pueda parecer al principio. Conseguir un buen resultado de un trabajo aparentemente aburrido puede ser más satisfactorio que observar el éxito de una campaña divertida. La segunda lectura es que esas uñas nos pueden servir también para rascar la espalda de compañeros y que estos rasquen la nuestra. Hay que saber cuándo uno no puede enfrentarse a un trabajo solo y debe colaborar con otros profesionales para que el resultado sea el óptimo.

Si eres diseñador freelance, tienes que ser capaz de sacar pecho por tu trabajo

11. Pecho

Hay que sacar pecho. Diriges tu propia marca y, por tanto, tienes que promocionarla. Se acabó el síndrome del impostor, el valorar el trabajo de los demás más que el tuyo propio. Terminó la vergüenza disfrazada de humildad que hace que “nos dé cosa” mostrar nuestro trabajo por resultar pesados. Se acabó el conflicto de ego vs autopromoción. No publicas esos trabajos en las RR. SS. porque necesites likes para sentirte mejor. Los publicas porque estás mostrando tu curro, del que te sientes orgulloso.

No todo van a ser trabajos molones: hay que saber que tocarán trabajos poco agradecidos

12. Estómago

Esta es una de las partes del cuerpo que se lleva el peor trabajo, pero es igual de importante que las demás. El diseñador freelance tiene que tener estómago. Hay que facturar y lamentablemente no todos los proyectos son tan interesantes o creativos como nos gustaría. Así, nos tocará realizar proyectos horribles donde no nos den margen de maniobra o mejora y negaríamos siempre haber sido los autores de los mismos.

Échale...

13. Huevos

Hay que echarle huevos a esto (ovarios en el caso femenino). No tener un sueldo fijo es aterrador, es tirarse al vacío. No todo el mundo es capaz de hacerlo. Además, hay que trasladar esa valentía a la dinámica de afrontar proyectos, no tener miedo a los retos y buscar los colaboradores necesarios.

Puede que a veces nos toque suplicar

14. Rodillas

A veces tocará rezar (incluso los no creyentes) para que llegue ese pago a tiempo o hasta rogarle al propio pagador. Aparte, las rodillas peladas son sinónimo de sacrificio, trabajo y sufrimiento, que muchas veces tocará.

Moverse es una condición imprescindible en la vida del autónomo

15. Pies

El diseñador freelance tiene que moverse. No solo vale con mover tu trabajo por las RR. SS. Hay que ir a visitar clientes, a visitar proveedores, a buscar soluciones fuera de la casa o de la oficina. También hay que ir a conferencias, eventos, dejarse ver, estar en donde hay que estar, viajar y aprender. Nos tienen que doler los pies de movernos. Estar en los sitios adecuados puede abrirnos muchas puertas. A veces, el movimiento será mayor y nos obligará a mudarnos de ciudad o incluso de país para conseguir esos proyectos o esa comodidad que tanto ansiábamos.

Asumámoslo: nos van a "cocer" a impuestos

16. Culo

Somos autónomos y ya sabemos qué pasa con nosotros en este país. Que tenemos que pagar una cuota abusiva y no proporcional, que no tenemos vacaciones ni paro y que somos el último mono del sistema laboral español. Es decir, que nos dan por ahí mismo y por lo tanto tenemos que tener uno.

Haz lo que amas en todos los aspectos de tu vida

17. Corazón

He dejado esta última parte del cuerpo para el final con el fin de hacer cierto hincapié. Ponemos el corazón en lo que nos gusta. Si nos mola nuestro trabajo, lo pondremos en él. No obstante, desde este blog reivindico la importancia del tiempo libre dedicado a los amigos, la familia, el ocio y las aficiones. El trabajo es una cosa, pero la vida es otra. Y es ahí donde hay que poner verdaderamente el corazón.

¡Gracias!

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