Algunas ideas sencillas para diseñadores gráficos sobre escribir bien

Vamos a empezar fuerte, citando a un filósofo alemán: «El que escribe descuidadamente confiesa con eso, ante todo, que él mismo no atribuye gran valor a sus pensamientos». La cita es de Arthur Schopenhauer (1788-1860) y no cabe mucho más que decir. Sin embargo, vamos a tratar de esbozar algunas ideas concretas que nos ayuden a redactar nuestros textos de la manera más clara posible.

Pero antes de entrar en materia aclaremos que estas ideas o sugerencias —basadas en años de experiencia escribiendo y, sobre todo, leyendo— valen para cualquier clase de texto, excepto textos literarios o poéticos: presentaciones de proyectos creativos, porfolios, bíos personales, post para blogs o redes sociales, solicitudes de trabajo, cartas de presentación o de amor.

¿Qué quieres mostrar de ti?

En el mundo del diseño gráfico, expresarse bien por escrito puede ser el elemento diferenciador que nos haga destacar. ¿Qué quieres mostrar de ti? ¿Cómo quieres que te perciban? Un texto descuidado, desorganizado y con errores ofrecerá, exactamente, esa imagen de ti. 

Por el contrario, escribir bien dotará al mensaje de credibilidad y confianza y ayudará a fortalecer nuestra imagen profesional y personal.

Podremos tener ideas brillantes, pero si no somos capaces de comunicarlas con claridad a nuestro potencial lector, de poco servirán.

Claridad de ideas: textos claros

  • Piensa siempre en la lectora. O el lector. No escribes para ti; escribes para que alguien te lea. Y ese potencial lector ha de entender con facilidad qué le quieres contar. 
  • Organiza bien la información que quieras transmitir. Antes de comenzar a escribir es aconsejable hacer un esquema con las ideas (pocas) que queremos desarrollar para tratar de ordenarlas. Si no tenemos claro qué vamos a escribir, ¿cómo vamos a conseguir que nos entienda quien nos lee? 
  • Escribir bien es pensar bien. 
  • Una vez organizada la información, trataremos de centrarnos en una idea, dos como mucho, para desarrollarla de manera lógica. Es decir, lo más importante, al principio. 
  • No hay que demorarse en llegar al meollo de la cuestión. No se trata de crear suspense. Si lo hacemos así, corremos el riesgo de que la lectora se aburra y se marche a otra parte.

Escribir y podar

  • Nunca empieces un texto con una banalidad o un tópico. Hay que tratar de enganchar al lector desde la primera frase, por lo tanto, hay que pensarla muy bien. Imagina un directo a la mandíbula. Pues eso. 
  • Usaremos siempre palabras cortas, claras y sencillas. Mejor usar «usar» que «utilizar». Las palabras cortas mejoran la comprensión lectora.
  • Las frases también han de ser cortas y de estructura simple. Así evitamos el riesgo de perdernos en mitad de una frase y que ésta acabe por no tener sentido. Es lo que se conoce como anacoluto. Y, por supuesto, usa párrafos cortos. Si es necesario, crea secciones y ponle títulos. No debemos exigir grandes esfuerzos a quien nos lee si queremos que se quede hasta el final. 
  • Los jardineros podan los árboles para que estos crezcan robustos. Los escritores podan sus textos por el mismo motivo. Si podemos decir algo en dos palabras, mejor que hacerlo con tres. Si podemos decir algo con una palabra, mejor que con dos. Aprender a tachar es una virtud.

La regla de las tres eles: leer, leer y leer

  • No se trata de abrumar a quien nos lee con nuestra inmensa sabiduría, sino de contarle algo y que lo entienda con facilidad. No escribe mejor quien usa palabras rebuscadas, sino quien es capaz de transmitir una idea compleja de manera sencilla con las palabras justas. Ni más ni menos. 
  • Tengamos presente que no existen normas grabadas en piedra para aprender a redactar bien más allá de las que dicta el sentido común. Pero hay una que siempre genera consenso: leer. No existe escritor que no sea un voraz lector. 
  • Hay que leer a los maestros y maestras de la literatura, por supuesto, pero también periódicos y revistas —y todos los textos sobre diseño que puedas —. Leyendo la prensa se puede aprender la claridad y exactitud de los buenos periodistas. Los libros de estilo de los grandes diarios, además de las gramáticas y los diccionarios, son muy útiles para aprender trucos y resolver dudas.  Como el tema de los recursos es muy amplio, le dedicaremos un artículo específico más adelante. 

Más lecturas, mejor ortografía

  • Relee, revisa, corrige. Sé tu propio editor. No tengas piedad con tus textos. Y, si tienes la oportunidad, da tu texto a leer a alguien de tu confianza. Una visión externa —y honesta— es muy útil para detectar fallos.
  • ¿Qué quieres que te diga sobre las faltas de ortografía? Recuerda este principio: a más lecturas, menos faltas de ortografía. No permitas que tus faltas de ortografía hablen por ti.
  • No confíes ciegamente en ningún corrector automático. El único corrector válido es el diccionario. 
  • El último punto lo dejamos para la ortotipografía, la disciplina que rige el uso correcto de los elementos tipográficos. Es decir, cuándo hay que usar comillas o cursivas o puntos suspensivos. Por lo tanto, es una rama de la comunicación escrita que los diseñadores gráficos han de dominar con soltura. En este post de Ana Moliz se dan algunas claves fundamentales al respecto.

Escribir y diseñar

Para acabar, hagamos un pequeño ejercicio de imaginación. Repasemos la lista de ideas, pero, esta vez, como si trataran de comunicación gráfica en lugar de comunicación escrita. La mayoría de ellas nos servirían para ilustrar principios básicos del diseño gráfico como la claridad, la concreción de ideas, la jerarquía de la información o la importancia de tener buenas referencias. 

En resumen, saber escribir bien nos ayudará a diseñar mejor. 

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