Tazas pintadas a mano: un regalo con cariño

  • Pili Mozos

 

1. pintando una taza

 

Hay ocasiones en las que nos toca hacer regalos y nos encontramos un poco cortos de pelas para destinar al obsequio. En estas situaciones, una alternativa, si eres una persona un poco mañosa y/o dibujas más o menos bien, es regalar unas tazas personalizadas.

 

Con un presupuesto mínimo, apenas dos euros si ya tenéis el rotulador, puedes tener unos detalles magníficos, que tendrán muy buena acogida. Os explicamos brevemente cómo podemos llevar a cabo este proceso, con sus foticos para facilitar la visualización de la tarea.

 

Materiales: ¿qué necesito?

La creación de tus tazas personalizadas requiere de tres elementos. A saber:

 

1. Una taza. Yo recomiendo que sean blancas o con un color clarito para que haya un contraste suficiente entre lo que dibujas (o escribas) y el soporte. Por ejemplo, yo suelo utilizar las de Ikea, pues soportan bien el calor y son muy económicas.

 

0. pintando una taza

 

2. Un rotulador de cerámica. La verdad es que he probado muchas marcas y todas se terminan borrando, pero vamos a buscar la que tenga un mayor recorrido y se mantenga durante más tiempo. Mi recomendación, para este punto, son los Porcelain PEN Kontur, de Hobby Line. ¡Ojo! no quiere decir que sean los únicos que funcionan (seguro que hay más marcas que funcionen bien), pero son hasta la fecha los que mejores resultados me han dado. En todo caso, lo importante a la hora de seleccionar el rotulador de cerámica, es que sea válido para que el trazo sea horneado posteriormente sobre cerámica..

 

3. Un horno doméstico. No debemos perder de vista que si queremos fijar lo que nos curremos, el horno es el destino final.

 

Manos a la obra

Como en casi todo trabajo que se precie, lo primero que tenemos que hacer es decidir qué es lo que vamos a dibujar o escribir en nuestra taza. Tenemos que recordar que vamos a pintar con un rotulador y no podemos ilustrar algo con mucho detalle. Esto último no lo podemos perder nunca de vista: no se nos puede ir la cabeza con elementos minúsculos que nos compliquen el trazo y que puedan acabar afeando el conjunto.

 

3. pintando una taza

 

No es mala idea utilizar un rotulador convencional para hacer el boceto inicial, que nos sirva de esquema y que posteriormente taparemos con el rotulador de cerámica. De esta forma, nos aseguramos no meter la pata más de lo justo y necesario a la hora de la verdad.

 

4. pintando una taza

 

Una vez que finalices el boceto, ha llegado el momento de pintar con el rotulador de cerámica. Como estos rotuladores tienen tinta líquida, hay que tener cuidado de no darle con la mano y hacer un manchurrón. O sea que hay que tratar esta herramienta con cuidado y delicadeza, para conseguir que el resultado final sea lo más fino posible.

 

Hay rotuladores con diversos colores y también con diversos tamaños de punta. Evidentemente, si los vas combinando puedes ir enriqueciendo la ilustración. Eso sí, nuestro objetivo era hacer un regalo personalizado y económico: mientras más recursos utilicemos, estaremos «encareciendo la criatura». A modo de ejemplo, la marca que yo utilizo tiene una «F» en el tapón para indicar que se trata de punta fina y ésta puede ser una opción de las más asequibles.

 

5. pintando una taza

 

Y para terminar, ¡taza al horno! Según la marca de rotulador, ésta recomendará una temperatura y un tiempo de horneado concreto. Si utilizamos los materiales que hemos indicado en el post, tendríamos que poner la taza 90 minutos a 160º.

 

¡¡Voilà!! Una vez que estén frías, tendréis unas tazas personalizadas listas para utilizar… y para regalar con mucho cariño.

 

6. pintando una taza

 

PD: Un último consejo. Aunque esta técnica queda muy chula y la pintura dura bastante, hay lavavajillas que las estropean, así que mejor lavar estas tazas a mano.

 

PD2: Si en vez de tazas, queréis regalar unas camisetas, os recordamos en este post, cómo realizarlo.

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