Damián López: Si no existe, habrá que inventarlo (p. 1)

Damián López. Foto de Marina M. Luna.

Damián López. Foto de marinamluna.

En ocasiones conocemos a personas que están involucradas en tantas cosas que no nos explicamos de dónde sacan el tiempo. El malagueño Damián Lopez, diseñador industrial y gráfico y cabeza visible del estudio Leblume, es una de ellas. Reconoce que su pasión por el mundo del diseño es lo que le anima a sacar horas de debajo de las piedras, y desde que volvió a Málaga (terminó la carrera en Valencia) ha tenido muy claro que no iba a parar de crear y de involucrarse en todos aquellos proyectos que le interesasen.

Y así ha sido. Además de Leblume, Damián lleva a sus espaldas 12 ediciones de PechaKucha Málaga, evento que organiza junto con Alfonso Fiz (Living Indie), y es responsable junto a Alejandro Rojas (Lab Sevilla) de la cada vez más reconocida Málaga Design Walk. También es vocal de la Asociación Andaluza de Diseñadores, con la que lleva para adelante propuestas tan innovadoras como Diseño en 20cl.

Tengo la suerte de conocerlo desde hace algún tiempo y sigo sus proyectos al día, pero hay uno que me ha llamado especialmente la atención: “LaFresca”. Mi compañera en Gauss Multimedia Vicky Escolar hizo una merecida reseña en el post Tradiciones Renovadas de esta original revisión de la silla tradicional de anea en la que Damián ha trabajado junto a Granada Barrero.

La silla tradicional de anea y "La Fresca". Foto de Marina M. Luna.

La silla tradicional de anea y “LaFresca”. Foto de marinamluna.

Es por todas estas razones, y por otras muchas más, que algunos lo consideremos una especie de “embajador” del diseño en Málaga. Sin duda, se merecía un espacio para él solito en Enfoque Gaussiano.

Es sorprendente ver la cantidad de proyectos que llevas para adelante, pero de entre todos ellos primero queremos que nos hables sobre Leblume…

Pues Leblume es el proyecto con el que llevo embarcado desde 2010. Al acabar la carrera en Valencia empecé a trabajar en Lavernia & Cienfuegos, estudio responsable del packaging de perfumería de Mercadona o Zara, entre otros muchos clientes. Como te imaginarás fue una experiencia intensísima, pero lamentablemente llegó la crisis y no me quedó más remedio que irme de allí. Mandé mi currículum a muchos sitios, pero el sector del producto estaba en aquel momento de capa de caída y no conseguía nada. Llegué a la conclusión de que si no había trabajo, me lo tenía que inventar.

Como todos, empecé colaborando con algunos colegas, mi entorno más cercano, hasta que vi la oportunidad de darme algo a conocer en la Feria del Mueble de Valencia de 2011. La Feria cuenta con el salón NUDE para jóvenes diseñadores. Me presenté con la colección de “Papapeleras”, las “Lámparas ICON” y el “Sofá Reverb”, y tuve la suerte de ser seleccionado. Aquella experiencia me ayudó a ver cómo es es la realidad del mercado y puede decirse fue el punto de partida de Leblume como tal.

Damián López en su rincón de pensar. Foto de Marina M. Luna.

Foto de marinamluna.

En 2012 me volví a Málaga, la verdad que muy desmotivado por la falta de industria y porque es más pequeña que Valencia. Afortunadamente me encontré con una ciudad con muchas ganas de hacer cosas, lo que ayudó a que fuese extendiéndose la red y ya no me dedicase sólo a hacer cosas para amigos.

Actualmente Leblume es un núcleo muy pequeño dedicado al diseño gráfico, al diseño de productos y al interiorismo. Nuestra filosofía es que el resultado final del proyecto sea el mejor posible, independientemente de la autoría, así que nos gusta colaborar con externos como Narita, marinamluna o Latrama.

A día de hoy tengo que decir que estoy supercontento aquí. En mi sector hay muy poca competencia y, según se enfoque, puede ser una suerte o una desgracia. Yo lo veo desde el punto de vista optimista. Cada vez van saliendo más cosas e incluso estamos recibiendo encargos desde otras ciudades (nos habla de un sofá encargado por una empresa potente de Sevilla que pronto verá la luz…).

Sé que en Leblume os caracterizáis por tener una gran conciencia medioambiental, ¿de qué manera haces que tu trabajo sea lo más sostenible posible?

Una de las cosas que más tengo en cuenta a la hora de afrontar un proyecto es precisamente eso. Tengo muy claro que el diseño de un objeto ha de ser siempre sostenible: no tenerlo en cuenta significaría resolver mal el proyecto. Últimamente se ha puesto muy de moda el término “ecodiseño” y lo veo muy bien.

Coworking de La Térmica, realizado con materiales reciclados.

Coworking de La Térmica, realizado con materiales reciclados.

Yo siempre trabajo con maderas procedentes de bosques sostenibles y procuro evitar portes innecesarios. Utilizo materiales reciclados y trato de que mi huella se note lo menos posible. Y para compensar en algo la que dejo, se me ocurrió la iniciativa “Árboles por proyectos”: una vez acabado el proyecto, calculas la emisión de CO2 que ha generado y plantas tantos árboles como le corresponda. Es muy emocionante, ¡incluso algunos clientes han venido con nosotros a plantar!

¿Qué es “LaFresca”?

“LaFresca” es un proyecto que surgió en 2013 hablando con Granada Barrero. La silla de anea o “silla flamenca” siempre me ha parecido un objeto muy andaluz, muy nuestro, y que en su origen se diseñó con ciertos aspectos ergonómicos o funciones que están totalmente dejadas. Nos pareció un objeto histórico (lleva usándose desde el siglo XVI) muy interesante y que era susceptible de revisión.

Boceto de "La Fresca"

Boceto de “LaFresca”

Una de las funciones que tiene esta silla, sobre todo en Andalucía, es que es muy social. Siempre se ha utilizado en tabernas, tablaos… ¡incluso en cines! Pero lo más típico es salir a la puerta de la casa, a la calle, a charlar con tus vecinas. Coges tu silla de anea, fácilmente porque pesa poco, y sales “a tomar la fresca”. De ahí fue de donde sacamos el nombre.

A medida que fuimos investigando sus orígenes y estudiando sobre ella, empezaron a surgir cantidad de propuestas. La primera solución fue respecto al asiento de anea, que es una cruz, un plano en 2D. Lo que planteamos fue convertir cada uno de los triángulos que resultan en esa cruz a la tercera dimensión: uno sería el asiento, otro el respaldo y los dos restante serían apoyabrazos. También hicimos una revisión a nivel ergonómico, dándole una inclinación al respaldo o a las patas.

Con el proyecto ya algo desarrollado nos presentamos a las ayudas de la Creación Joven de Injuve, con la buena noticia de que nos concedieron una de ellas.

¿Cuáles fueron las mayores dificultades a la hora de llevarla a cabo?

Pues la verdad es que ha habido muchas y nos ha llevado mucho tiempo solucionarlas. El 13 de Mayo se presentaba la silla en una exposición en la Sala Amadís en Madrid por lo de Injuve, y justo un mes antes nos llamaron para preguntarnos cómo la llevábamos. Imagínate nuestra cara… ¡No teníamos nada!

La forma tradicional de trabajar la anea fue la mayor dificultad de todas. Normalmente se trabaja en trenzas, que es lo que hace que el resultante sea una cruz, pero en “LaFresca” son todo líneas rectas. Esto hace que pierda fuerza por tratarse de una fibra natural, pero nos empecinamos y nos pusimos a buscar por toda Andalucía a artesanos que se atreviesen materializar la idea. Ha sido una odisea que ha retrasado mucho el proyecto.

Afortunadamente encontramos a tiempo a Francisco González, un artesano sillero de Alhaurín el Grande, joven y muy implicado en el proyecto desde el primer momento. Nos ha costado muchos viajes a su taller, pero al final hemos conseguido que nos resuelva muchos de los problemas con los que nos encontramos. Eso sí, Francisco, que ha ido probándola a medida que ha ido trabajándola, nos pidió que no nos sentáramos si queríamos asegurarnos de que la silla llegase viva a Madrid (risas).

Por otro lado, desde un principio nuestra idea ha sido la de mezclar la parte tan puramente artesanal de la anea con la industrializada que implica la construcción de toda la estructura de madera, pero el poco tiempo no nos permitió realizar esto último como hubiésemos querido. Al final fui yo el que se puso a construir la estructura de un prototipo, que fue lo que finalmente presentamos.

Damián trabajando en "La Fresca". Foto de Marina M. Luna.

Damián trabajando en “LaFresca”. Foto de marinamluna.

En fin, más que una silla en sí el proyecto que nos planteamos era el de revisar un objeto tradicional muy arraigado a la cultura andaluza, y quién sabe si en vez de una silla hubiese salido otra cosa. También hubiese sido muy interesante. Además, teníamos la idea de reactivar la artesanía de esos oficios que están en peligro de extinción con la propuesta de un objeto que quizás pudiese funcionar en el mercado.

¿Y qué planes de futuro tenéis para ella?

De cara al mercado hemos pensado en sustituir la anea, que es muy difícil de trabajar, por alguna fibra sintética que la imite y que te permita ponerla, por ejemplo, en una terraza de bar. Y también ampliar un poco la gama o incluso darle color, quién sabe.

Nos ha dado mucho impulso la buena acogida que ha tenido. Ni yo mismo me lo esperaba. Realmente ha sido el proyecto más complicado al que me he enfrentado, y eso que aún hay que seguir trabajando y desarrollándola.

CONTINUARÁ…

1 comentario en “Damián López: Si no existe, habrá que inventarlo (p. 1)”

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