¿Sabías que estos 5 cómics son de Bélgica?

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Fan-art de Erin Hunting al más famoso de los cómics belgas

Dentro del mundo del cómic nos encontramos con tres líneas de creación fundamentales, la estadounidense, la japonesa y la franco-belga, aunque se puede decir que el origen de todas es la franco-belga. Fue en Francia sobre 1830 donde se empezaron a desarrollar los primeros cómics modernos de la mano de Rodolphe Töpffer, un señor que creaba historietas muy similares a las novelas gráficas de hoy en día y no tan similares a las tiras de los periódicos de las que han nacido muchos de los tebeos que conocemos.

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Cuando hablamos de cómics modernos, nos referimos al cómic desde la introducción del bocadillo; la verdad es que si queremos hablar de los orígenes del cómic como tal, es decir, de valerse de la creación de imágenes para contar historias, deberíamos irnos mucho más atrás en el tiempo, a la Columna Trajana o la Biblia Pauperum y para encauzar esos orígenes hasta el desarrollo del tebeo moderno, habría que hablar de personajes como Goya, El Bosco o Thomas Rowlandson. Y si queremos ser muy puntillosos, tendríamos que hacer una retrospectiva desde el día de hoy o desde el siglo XIX hasta la Edad Media, como mínimo, incluso podríamos hasta hablar de las pinturas rupestres y los jeroglíficos, pero eso ya es pasarse, ¿no?

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Lejos de ser este un artículo sobre los orígenes de la historieta, sí nos parecía interesante hacer una pequeña introducción para sentar unas bases y poder dotar al cómic belga de la importancia que ha tenido a lo largo de la historia, ya que muchos de los cómics, y artistas del cómic, franceses que hoy en día reconocemos como populares y famosos, tuvieron su origen en revistas belgas como Le journal de Spirou o Le journal de Tintín y fueron formados bajo los principios de la Escuela de Bruselas, como el gran Goscinny, entre muchos otros. Y por supuesto, tienen como referente y maestros a estos creadores belgas que tanto han hecho por el mundo de dibujar historias.

Y ahora, ¿qué decís? ¿Que os suenan Spirou y Tintín? ¡Pues esperad a ver el resto de los cómics que hemos incluido en nuestra lista!

1. Las aventuras de Tintín

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Es quizás el tebeo que más rápido asocia la mente de cualquier persona a Bélgica, y es que el personaje de Georges Remi (Hergé) es uno de los personajes de cómic más populares del mundo, y es que ¿quién no ha disfrutado con Tintín, Milou, El profesor Tornasol, Hernández y Fernández y el Capitán Haddock? ¡Pues todos! De hecho, se han hecho tantas películas, adaptaciones, series, etc., que cuesta pensar que Las aventuras de Tintín empezaron en 1929, cuando Hergé se hizo cargo de dirigir el suplemento infantil de Le Vingtième Siècle, Le Petit Vingtième.

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En 1946, cuando Raymond Leblanc creó la revista Tintín, pasó a publicarse en esta publicación, hasta el año 1976, en el que Hergé murió y Las aventuras de Tintín dejaron de dibujarse. En esta revista también se publicaron otros cómics belgas de referencia como Alix, Blake y Mortimer, Dan Cooper o Bob y Bobet.

La transcendencia de Tintín no es valorada únicamente a nivel narrativo o de dibujo: es un referente de inspiración para cualquiera que tenga interés en el mundo del cómic; Hergé, creó con Tintín la famosa línea clara, un estilo peculiar de dibujo dentro del mundo del tebeo, y sentó las bases sobre las que muchos ilustradores tanto belgas, como franceses y del resto del mundo dibujan a día de hoy.

2. Spirou y Fantasio

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Éste es otro de los más grandes y famosos cómics belgas de la historia. Fue creado en 1938 por Rob-Vel (aunque el estilo de dibujo del personaje más memorable es el de André Franquin), a quien tras haber trabajado para varias editoriales de cómic, Jean Dupois, uno de los editores más importantes de Bélgica, le dio el encargo de crear un personaje principal para el lanzamiento de una revista de cómics. Esa revista sería Le journal de Spirou y ese personaje, Spirou, cuya creación fue inspirada por un juego de palabras.

Fantasio se incorporó a la serie más tarde, en 1944, y tanto él, como el personaje de Spirou, han tenido gran proyección, creándose a partir de él otras series como Le petit Spirou, amén de series de televisión, etc.

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Como curiosidad, cabe destacar que hay una serie de álbumes especiales llamados “Una aventura de Spirou y Fantasio por…” en la que distintos dibujantes y guionistas crean una historia autoconclusiva del cómic, cada uno con su estilo y su forma de narrar, dándole un nuevo punto de vista a la serie. Éste es uno de los puntos fuertes que tienen estos cómics, que por cosas así, siguen existiendo a día de hoy.

3. Los Pitufos

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¿Cómo? ¿Que los pitufos son belgas? ¡Pero si el pueblo de los pitufos está en Málaga! Pues sí, Los Pitufos, esa serie que nos ha acompañado durante toda nuestra infancia y parte de nuestra vida adulta, comenzó siendo uno de los cómics que contenía la revista Le journal de Spirou. Creados por el dibujante belga Peyo, quien también creó a Johan y Pirluit, aparecieron por primera vez en una historieta de éstos, llamada La flauta de los seis pitufos, en 1958.

Fueron personajes secundarios en un par de historietas de Johan y Pirluit hasta que se dieron cuenta de que tenían tanto éxito que les dieron un cómic propio dentro de la revista. Su andadura en solitario comenzó en 1959 con el tebeo Los pitufos negros, y desde entonces hasta hoy no han dejado de publicarse sus historias.

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Como curiosidad, podemos decir que en el francés original se llaman Les Schtroumpfs (como veis, un nombre de fácil pronunciación), pero nosotros los conocemos como Los Pitufos, porque aquí en España, al ir a publicarlos en la revista Strong en 1969, no eran capaces de traducir el nombre por nada que sonara bien, hasta que el editor de la revista recordó al personaje “En Patufet”, una figura del folclore catalán que también era el nombre de una revista infantil catalana muy conocida y cuyo personaje principal se parecía a los de Les Schtroumpfs, y de la derivación de ese nombre llegaron nuestros pitufos.

4. Lucky Luke

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Ays… ¿Quién no ha soñado con ser un pobre cowboy solitario lejos de su hogar? O con tener un perro llamado Rantamplán y luchar contra los hermanos Dalton, esos grandes personajes que eran una especie de matrioska del crimen, en el que el más bajito era el más malo y listo y el más alto, el más bonachón y tontorrón…

Pues claro que todos hemos soñado con eso, y es que este cowboy, más rápido que su sombra creado en 1946 por el historietista belga Morris, para Le journal de Spirou, y popularizado en los años cincuenta en la revista Pilote del gran René Goscinny, es uno de los cómics más conocidos de esta línea estilística franco-belga.

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Aquí como curiosidad mencionamos el hecho de que hasta el año 1983, Lucky Luke, siempre llevaba en la boca un cigarrillo; ese año lo sustituyeron por una pajita, lo que hizo que la OMS les diese un reconocimiento especial, y tan especial, porque lograr que un cowboy deje el tabaco merece más que un reconocimiento… Pregúntenle a Clint Eastwood.

5. Blake y Mortimer

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Dejamos para el final el que quizás sea el más “negro” de los cómics que hemos presentado: Blake y Mortimer. Estos personajes son obra de Edgar P. Jacobs, uno de los creadores belgas más importantes junto a Hergé y Franquin. Blake y Mortimer hicieron su primera aparición en la revista Tintín en 1946 y sigue dibujándose a día de hoy.

Mortimer es un científico un poco loco y el principal protagonista de los cómics, y Blake un capitán del ejército, más seriote. Ambos se encargan de resolver enigmas que casi siempre implican una aventura extraña como enfrentarse al apocalipsis generado por una III Guerra Mundial, ir a la Atlántida, o enfrascarse en la resolución de algún problema en Egipto, con las pirámides.

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A esta serie, cuando la llevaba Jacobs se le solía criticar el hecho de que incluía una gran cantidad de texto superfluo y que, poco a poco, el autor fue perdiendo interés en su propia obra y la fue abandonando. Eso sí, desde que él murió y se hicieron cargo de los cómics Jean Van Hamme y Ted Benoit se han hecho cosas muy buenas: merece la pena tenerla en la lista de “tebeos pendientes”, sobre todo las historias de La marca amarilla y El caso Francis Blake.
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Con esto y muchas horas de investigar sobre los orígenes del cómic franco-belga (más belga que franco), sus principales figuras y cómics más reconocidos nos despedimos por ahora. Esperamos que este artículo despierte vuestra curiosidad sobre el maravilloso mundo de las historietas; nosotros, por nuestra parte, prometemos más y de más países :D

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